Inicio
Buscar:
Google
INICIO

BLU-RAY
Próximamente
Novedades

DVD
Próximamente
Novedades
Promociones
Generos:
Paises:

Documental
Próximamente
Novedades

Figuras
Próximamente
Novedades

MÚSICA
Novedades
Promociones

LIBROS
Novedades

Bazar
Estuches
Archivadores

GamesDistribution
Blog Games

Juegos PS2
Juegos PS3
Juegos PC
Juegos X360
Juegos Wii
Juegos PSP
Juegos DS

Equipos y acc.

Tu cesta
Informes
Gastos de envío
Ventas al por mayor
Cine en TV
Cartelera
Lista de correo
Debates
Colaboradores
Cine
Teatro

Quienes somos
Política de
Confidencialidad
Preguntas más frecuentes

CONTACTAR


Entendiendo a Eloy Arenas


ENTENDIENDO A ELOY ARENAS.

Tras permanecer nueve meses en Madrid, tras pasar un año y medio de gira por toda España, tras haber sido disfrutada por más de 200.000 espectadores, el público de Madrid vuelve a decir: “Entiéndeme tú a mí”. Hablamos del espectáculo que retorna a la cartelera madrileña, concretamente al Teatro Arlequín, y que dirige Andrés Lima.
Esta función, un buen día se le ocurrió a Eloy Arenas, quien la interpreta junto a Jorge Roelas. De su vuelta, de las cinco historias que la componen hablamos con su creador.

(impetuosamente) ELOY: ¡Hola qué tal estás... Yo estoy estupendo y medio!
SOFIA: Me alegro muchísimo. Por otra parte, con este éxito no me extraña nada.
ELOY: A ver si el estado de ánimo se contagia como la neumonía atípìca. Fíjate qué curioso; Esta enfermedad es lo que no debería contagiarse porque nos perjudica y sin embargo, un estado de ánimo y un sentido del humor pletórico no se contagia... Lo que debería ser obligatorio. Tendría que haber un virus de la alegría, para que todo el mundo riera sin parar. Con ello, no necesitaríamos médicos, al contrario. Todos querríamos contagiarnos!!!
SOFIA: Ante todo, enhorabuena por este éxito. Tras tanto tiempo juntos, Jorge y tú, os entenderéis a la perfección ¿a que sí?
ELOY: Pues no, fíjate, somos antagónicos. Yo creo que esa diferencia es el complemento entre los dos. Evidentemente deseamos cosas distintas, pero nos entendemos en lo esencial. Usamos la palabra, el diálogo y no lo agotamos nunca. Yo no lo invado a él porque esté en desacuerdo conmigo, sencillamente hablo con él. El hecho de que seamos absolutamente distintos no quiere decir que no podamos dialogar, porque al final siempre nos entendemos. Sin duda, donde el entendimiento impera es en el escenario, Jorge es un actor genial, representa el humor de la ternura, con un fondo impresionante que la gente admira. Yo creo que a través de la admiración que le tengo, llego a la comprensión.
SOFIA: Nos decías al principio, nos preguntabas, más bien: Por qué el humor no se contagia con tanta facilidad como una enfermedad. Te devuelvo la pregunta. ¿a qué crees que es debido, por qué nos cuesta tanto reírnos?
ELOY: Durante muchos años, en este país, hubo una frase patética: “de mí no se ríe nadie” Se entendía el humor como una burla, como algo peyorativo, como un arma. Esa solemnidad es lo que culturalmente ha evitado que nos riamos con facilidad. A veces, de niños, si se nos ocurría reírnos en la mesa, el padre o nos daba un bofetón o pegaba un manotazo y gritaba: ”¡aquí no se ríe nadie!” ¿Sabes lo que pasa? Que para disfrutar tenemos pudor y sin embargo, cuando llega el dolor no entendemos de pudores, y lo manifestamos abiertamente. Los estados de humor, alegría y felicidad son una especie de revancha contra el dolor, sin embargo a veces somos incapaces de contar lo bien que lo pasamos. Por ejemplo: llegas a una reunión y alguien te cuenta una operación de apendicitis y cómo le sacaron las tripas, detalladamente, no creas. Yo estoy esperando que alguien cuente un polvo, que me diga “¡qué bien lo pasé anoche con mi mujer!” y que todos nos alegremos... Pero nadie se alegra. Le envidian, que es distinto. Nadie envidia la desgracia. Envidiamos el placer y es terrible. Yo creo que si careciésemos de envidia, disfrutaríamos mucho más de la vida, tendríamos sentido del humor, que es nuestra defensa ante la muerte.
YO: Tengo una curiosidad, ¿por qué el nombre de la función es “entiendemetuamí”, todo junto. Cuatro palabras en una?
ELOY: Por su sonido fonético. El conflicto comienza cuando uno dice: “entiéndeme” y el otro rápidamente dice: “no, no, no. “entiéndemetuamí” Queríamos marcar esa unidad, esa precisión que se hace fonéticamente. Cuando alguien pronuncia esta expresión está exigiendo. No lo dice de forma separada. Lo dice todo junto y fuerte. Queríamos respetar esa fonética en la escritura. Así la gente lo lee tal y como lo dice.
YO: Sí, con ello marcáis también el egoísmo ¿no? ¿por qué voy a entenderte a ti, entiéndeme tú a mí que es lo mismo y yo salgo beneficiado?
ELOY: Exactamente. Hay una soberbia en el ser humano, en todos nosotros que nos impide aceptar a los demás. Fíjate que esa soberbia siempre es “paleta”. Es como aquel que dice “como aquí en mi pueblo no hay nada en todo el mundo” y no ha viajado por el resto del mundo, no ha salido de su pueblo y cree que no necesita ver nada más. Los seres humanos somos un poco así, y a veces, cuando alguien nos propone algo, preferimos imponer nuestra idea. Hoy eso es imposible y de eso nos reímos. En esta función la gente ve un espejo de torpes y se ve a sí misma. Todos somos torpes a la hora de relacionarnos con los demás. Nuestros personajes sufren en ese trance y la gente se ríe de ello. Las relaciones en la actualidad no serían posibles si no fuese a través del pacto. Todo se basa en la negociación. Nadie puede imponer nada, incluso se pacta con los niños. Por ejemplo, un niño no quiere comer y la madre le propone: “si te tomas esto, te perdono lo otro” Ya está negociando con el niño.
YO: ¿Pero en ese pacto se llega realmente a comprender a entender a los demás o tan sólo implica la aceptación, la tolerancia?
ELOY: Claro, el ser humano es amplio. Cada uno es cada uno. Hay personas que pueden usar la paciencia como mecanismo para que los demás cambien de opinión y otros que usen el diálogo para lograr el entendimiento. Hay gente para todo.
YO: Has comentado lo mal que lo pasan algunos personajes, y es que las cinco historias alcanzan los extremos. Por ejemplo esa mujer que sufre una metamorfosis para entender a su marido...
ELOY: En realidad sufre esa metamorfosis por amor a su marido. Como ella está tan enamorada de él y él sólo valora la cultura masculina, ella se va convirtiendo poco a poco en un hombre porque ve que eso es lo que respeta, lo que admira y lo que valora. Como en los embarazos psicológicos, esta mujer sufre un cambio psíquico. Es muy alta, tiene la voz grave, los músculos se le van desarrollando, incluso le nace barba. Todo esto no le importa porque así va a lograr que le haga caso. Después su marido se horrorizará ante ese físico y al final alcanzarán un acuerdo. La mujer cambia, si él cambia. Esta realidad se traslada igualmente al mundo cotidiano; el hombre valora lo masculino y sensibilidades muy femeninas no se aprecian, lo que no implica el desprecio ¿eh? Esto es también una especie de llamada de atención.
YO: También, utilizando esa ironía, en la historia del cobrador del frac, conseguís entrar en la nueva ética laboral y social. Este punto se alcanza en la frase “si no lo hago yo, lo hará otro”
ELOY: Es la nueva ética inexistente. El ser humano, ante unas circunstancias sociales como las que vivimos de tanta competencia, ya no decide por sí mismo qué desea hacer. Le da lo mismo un trabajo como éste, asediando a personas... que otro ¿y por qué? Porque si no lo hace él, lo hará otro. Es un trabajo realmente penoso... Recuerdo a un traficante de drogas que conocí en Galicia, durante una actuación. Al finalizar ésta, me ofreció una raya de coca, yo le contesté “gracias, pero de eso ya no uso” él creyó que le estaba moralizando o adoctrinando... Y mira, yo creo que cada cual puede hacer lo que le venga en gana. Él me respondió “a lo mejor no te parece bien lo que hago, pero si no lo hago yo, lo hace otro” Es la falta de ética. Esta historia es la realidad de dos perdedores. Uno tiene ética y otro no. Así el primero le responderá “...pues que lo haga otro”
Este es el juego que yo escribí con una textura dramática. Quería escribir un drama con el que la gente se desternillara de risa. La paradoja es que el planteamiento de esta función está hecho absolutamente en serio.
YO: Sí, es lo que te iba a comentar. Son premisas muy tristes... Como el caso del alto ejecutivo que se “mosquea” mucho porque su mujer se ha enamorado de un “simple” vendedor de pañuelos porque éste “tiene todo el tiempo del mundo para ella”...
ELOY: Ahí también tenemos la clave. En la historia vemos dos personajes que entienden a la misma mujer de dos modos distintos. El marido tiene una visión práctica sobre su mujer y el amante, vendedor de pañuelos, sin atractivo, sin dinero, la mira desde un punto de vista emocional. A partir de ahí, el gran triunfador no puede entender cómo su mujer se ha podido enamorar de un “pingajo”, que vende Kleenex y hay un momento en que le pregunta “¿qué tienes tú que yo no tenga?” y el vendedor le responde “ que le dedico tiempo” Son valores emocionales que en la actualidad no se tienen en cuenta. Otro momento clave es cuando el vendedor le dice “yo que no tengo nada lo daría todo por ella y usted que lo tiene todo, no daría nada...” Además está contado con una escritura muy femenina...
YO: Quizá, esas cosas tan serias, tan dramáticas, las digerimos mejor con el condimento de la risa ¿no?
ELOY: La risa no es un condimento, es que las cosas son así. El contenido es el mismo. Lo que cambia es la forma de contar las cosas. Exteriormente la situación es muy hilarante y cuanto más dramática se torna, más se ríe el público... Es paradójico.
YO: ¿Nos gusta, acaso, ver sufrir a los demás?
ELOY: Yo creo que la gente entra en el juego. Hemos hecho esta función para que se ría. Nada más. Lo distinto es que a las cosas cotidianas que mostramos de un modo creativo, les aplicamos una especie de lupa. Agrandamos los hechos más extremos. Mi apuesta era ésta.
Llevo muchos años haciendo humor en Televisión, teatro... y hacía un humor determinado. Chiste coyuntural ya en sí gracioso. Aquí quería encontrar la risa del espectador a través de este juego aparentemente absurdo.
YO: ...Y el nexo de unión, además de esa “exigencia”, es la música...
ELOY: Sí, queríamos poner música para introducir un elemento femenino. La música es mujer, la mujer es húmeda y es quien lubrica todo el espectáculo. Es como el aceite en los coches. Así todo entra casi sin que te des cuenta, sólo has de gozarlo.
YO: Habéis ido por toda España. ¿Cómo os han recibido? ¿qué historia ha calado más?
ELOY: No sabría qué decirte. Quizá la última. Es la más física de todas. Dos amigos, accidentalmente uno está ciego y el otro no puede mover sus brazos. A partir de ahí sus realidades se hacen interdependientes, los dos se necesitan. Incluso uno llega a decirle al otro: “a ver si nos entendemos. Yo no puedo ver sin ti y tú no puedes mear sin mí. ¡Nos necesitamos!” Estamos ante una realidad física y aún así, se putean, no se comprenden... hasta el final... y es que es inevitable...
Llegan a un acuerdo. Están condenados a entenderse... no les queda más remedio...
YO: sí, no les queda más remedio...


Comentar el artículo

Avisar de errores u omisiones