ESPERANDO A GODOT.
Teatro Réplika.
Autor: Samuel Beckett Traducción: Ana María Moix. Dirección: Jaroslaw Bielski. Intérpretes: Jesús Cortés, Raúl Chacón, Joaquín Abad, Luis Martí y Boj Calvo.
LA TIRANÍA DE GODOT. Se estrenó en 1953. A partir de ese momento, Samuel Beckett fue alguien más que el ex secretario de James Joyce. Se convirtió en el autor de “Esperando a Godot”; en el creador de la obra más representada de todos los tiempos. Todos los años, en algún lugar de nuestro planeta, dos hombres estarán esperando a Godot... Aunque a Godot lo esperemos todos... Estamos ante una obra “horriblemente cómica”. Nos encontramos ante nuestro propio reflejo. Todos somos Vladimir y Estragón. Todos tenemos un Godot al que esperamos, que nos motiva, que nos aleja de esa opción liberadora y letal, que da sentido a nuestro tiempo, que ofrece un porqué a nuestra rutina. Todos hemos disculpado a ese “Ser” que siempre dice: “Volveré mañana”. Todos hemos querido imaginar una voz, en forma de “muchacho”, que nos dice: “El Señor Godot hoy no pudo venir, está muy ocupado. Mañana, sin falta, volverá. No se preocupe. Él sabe que usted lo espera”. Todos hemos querido imaginar ese motivo bueno, afable, generoso y positivo... Absolutamente todos. Todos hemos dudado de nosotros mismos, de una elección que nos haya podido alejar de Godot, de una conducta que lo haya despistado, de un lugar al que Godot no pueda acceder. Finalmente, hemos descubierto que Godot es el mismo sendero por el que caminamos. Es el mago que mueve los hilos de nuestro esqueleto de trapo. Es el tiempo al que es imposible matar, porque nos mata. Es el mañana que creemos dibujar... Mientras nos dibuja. Godot es el que nos espera. Decimos, dicen Vladimir y Estragon “Nos vamos? Vamos, pues” y es el tiempo el que nos lleva... Ellos continúan agazapados a la sombra de un árbol que los observa, como los observa Godot... Mientras se ríe, escandalosamente; mientras hace del Pozzo amo, un Pozzo ciego y del Lucky esclavo... Un Lucky mudo, además de esclavo. “Esperando a Godot” es una obra de referencia. Un texto que nos plantea preguntas, además de una opción teatral libre y abierta. Los dos personajes de Beckett, podrían estar en cualquier parte. Un camino iluminado por el sol del amanecer, el crepúsculo vespertino y la luna noctámbula... Sencillez absoluta y osada, en un espacio escénico donde lo que importa es la actitud contrapuesta de estas dos personas: Alguien que cree firmemente en Godot, y otro ser que duda, que desea morir, que no encuentra sentido a esa eterna espera... Aunque los dos se verán forzosamente reflejados en los ojos de Godot. Algo que me ha sorprendido en la puesta en escena realizada por el Teatro Réplika, es el tratamiento de la figura del “muchacho” (Boj Calvo) que disculpa la ausencia de Godot. En el libro, ese “muchacho” entra en la acción dramática. Es agarrado y zarandeado por Estragón (Jesús Cortés). En la puesta en escena de Réplika, el “muchacho” no entra en el espacio escénico donde se desarrolla la obra. Se mantiene fuera del escenario. En la oscuridad nocturna del momento, es iluminado como si se tratase de una aparición, de algo que cree ver Vladimir (Raúl Chacón), quien mantiene la fe absoluta en Godot, quien recuerda continuamente a Estragon el porqué de su permanencia en ese lugar. Eso nos aproxima aún más a estos personajes que desean creer, que desean dar un sentido a su vida, a su espera, a su rutina, a su tiempo. ¿Para qué estamos aquí. Para qué luchar. Para qué soportar injusticias, dolor, sufrimientos...? Tal vez, porque detrás de todo esto hay un “Godot” que llegará tarde o temprano para salvarnos. Un Godot que, quizá, no vendría si nos ahorcásemos, si nos rindiésemos, si no abriésemos la puerta del mañana, si nos desviásemos de ese camino solitario por el que únicamente osan pasar Pozzo (Luis Martí) y Lucky (Joaquín Abad). Pero Godot está en todas partes y quizá, también, está en el nudo de la cuerda que tarde o temprano colgará de la rama del Sauce Llorón... Acariciando, con fuerza, el cuello de estos dos seres que, como nosotros, caerán en las redes del que creemos esperar, mientras somos nosotros los esperados. Tras su exitosa adaptación teatral de “Alguien Voló sobre el nido del Cuco”, el Teatro Réplika estrena “Esperando a Godot” de Samuel Beckett. Un reto que ha sido superado con creces y otra oportunidad para que Jaroslaw Bielski nos demuestre su sabiduría y experiencia a la hora de dirigir a estos jóvenes actores, de introducirlos en ese lugar instalado en ninguna parte... Y de introducir al espectador en el eterno juego del buen teatro, del que nos hace reflexionar y replantearnos nuestro papel en esta espera plural e inevitablemente eterna.
Sofía Basalo.
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